sábado, 6 de agosto de 2011

México día 2: cuando las pirámides hablan

El reloj sonó a las 6.00 de la mañana, lo cierto es que llevaba despierto unas horas antes por culpa del Jet Lag, pero no me importó en absoluto levantarme. Me despejé, me vestí y fui a desayunar. A estas alturas no recuerdo el desayuno, pero si el haberme encontrado con una pareja con la que hablamos de nuestras vidas. Fui clasificado como el tímido del grupo… Sorprendentemente esta clasificación duró unas horas, jajajaja.

Envié un saludo a los guías del viaje junto con mi compañero de habitación y subí para preparar las cosas. No recuerdo sí sabía donde iría o no, pero lo cierto es que nos llevaron en guagua hasta un parque enorme, se trataba de Chapultepec. Por lo visto, México se fundó a partir de una visión, en el lugar donde los mexicas encontraran un águila devorando una serpiente sobre un cáctus, comenzarían a construir su ciudad. Y así fue, lo más curioso de este lugar es que la ciudad rodea este parque y en él se encuentran todas las dotaciones de interés, museos, parques de atracciones, lugares deportivos, zonas de juegos infantiles. Es un claro ejemplo de centralización.

La entrada al museo fue monumental, encontrarme con la columna del árbol de la vida mientras chorreaba de agua me trasladó a mis nuevas vivencias arquitectónicas con el brutalismo. Dentro nos explicaron de todo y pude ver desde anomalías artísticas a elementos cotidianos. http://www.mna.inah.gob.mx/


Después del museo fuimos a ver unos artesanos que hacían tequila y mezcal a partir de una planta que tenemos en canarias. Vimos un taller de obsidiana y conocimos a los lugareños. Mi compañero de viaje y yo quedamos prendado de una de las mexicas del lugar, tenía cierto halo oscuro porque utilizaba su sensualidad para vender, pero en fin, pese a ofrecernos un masaje con piedras fuimos fuertes y no compramos nada. Creí que nunca más la vería, me equivocaba.


Lo que nunca me esperé fue llegar esa misma tarde a Tehotihuacan. A la entrada nos abordaron varios artesanos. Huyendo un poco de ellos nos pusimos delante de una de las pirámides secundarias que conforman el gran eje de la ciudad, hicimos una mini meditación y tocamos 13 veces las palmas, mi sorpresa fue brutal. ¡La pirámide respondía! Respondía con el sonido que emitían los Quetzals, esos pájaros mágicos de la selva y que daban nombre a la serpiente emplumada. ¿Cómo era posible? ¿Cómo la arquitectura podía hablar? Me derrumbé en la ignorancia y me convertí en la persona más diminuta del mundo, yo que había estudia al Corbu, a Mies y a Ghery, estaba delante de un edificio que me respondía.

Los guías del viaje nos dieron permiso para investigar la zona, habíamos sido bienvenidos según ellos por el lugar. Subí corriendo a la pirámide de la Luna y se que si vuelvo, no lo volvería a hacer, casi me ahogo en el camino. Los mexicas subían las pirámides en zig zags, como si de una serpiente se tratara, por eso sus grandes escalones. Medité un poco allá arriba, más bien respire de lo cansado que llegué y vi como un gran eje dividía la ciudad. Corrí desde allá arriba a la pirámide del Sol, y entendí que me lo tenía que tomar con calma. Hice descompresión en algunos lugares, y al estar arriba me percaté de que estaba en México, había comenzado mi aventura. Mire a las cuatro direcciones, respiré y de pronto me vi en un círculo junto con compañeros del viaje haciendo una meditación. Todo el mundo salió contento, para mi no fue nada especial y bastante normal, pero en fin, los expertos en energías eran ellos, yo simplemente venía a buscarme a mi mismo.

Lo cierto es que al bajar me notaba diferente, encontré una piedra que me metí en el bolsillo y pasamos al paseo de los patios. Es un recorrido en el que se suben y bajan patios sin bordearlos, una vez más como la serpiente. Llegamos a la última pirámide, la de Quetzalcoatl. En ella se representaban varios dioses, como los del agua y la serpiente. Algo raro pasó allá arriba, a día de hoy no soy consciente de ello, ni tampoco lo recuerdo, pero algo pasó. Al bajar, nos dispersamos por el campo y nos enfrentamos en dos líneas para hacer la despedida al Sol, tocamos 3 veces 13 palmadas, la pirámide de Quetzalcoatl también nos contestó. Era tal su sonido que casi me echo a llorar. Por arte cuasi mágico, las nubes se abrieron y salió el Sol.

La noche llegó, dormí como un angelito pese a tener uno de nuestros primeros misterios en la habitación. Las luces se encendían y apagaban solas continuamente. Ignoramos el tintineo, dormimos hasta las 6.30 del día después.

viernes, 5 de agosto de 2011

México día 1: extraña calma

Si os digo la verdad, cuando me decidí a ir a México fue como de manera instantánea. Tenía la intuición de ir, pero por causas de falta de valor decidí no hacerlo. Sin embargo, las cosas se torcieron y en el último momento y casi por arte de magia me envalentoné a dar el paso y casi sin dudarlo hice las llamadas oportunas y simplemente esperé.

La espera se hizo peculiar, no salía en las listas ni me informaban de si iba a ir, pero lo cierto es que me daba igual, la última semana básicamente me sentía un poco en modo intrascendente, “si no tengo que ir pues no voy”, pero de pronto, el e-mail esperado llegó, tenía que ir y eso hice.

A diferencia de lo que había vivido otros años en otras circunstancias, me dejé llevar y fui sin nervios disfrutando el momento de los días previos, sin hacerme consciente del todo de que me iba. Era una señal de mi transformación, los motivos del viaje los desconocía en parte y fui en busca de respuestas, y en parte a descubrir el HOMBRE que llevaba dentro.

Y el proceso se iniciaba. Hacía mucho tiempo que no tomaba una decisión que me diera tanto miedo y me enfrentara a mi mismo. Miedo al viaje, a la gente del grupo, a los guías y al propio México. Pero el día anterior me suena el móvil, era una chica del grupo que ya conocía y que no sabía que iría, añadí calma a la calma.

Al llegar al aeropuerto no conocía a nadie, ni si quiera a mi mismo. Me presenté a los que pude y me encontré con un chico que por cosas del destino sería mi compañero de habitación. Hablamos de nuestras cosas en el avión, de temas espirituales y terrenales y nos dimos cuenta que cada uno de nosotros teníamos un objetivo común en el viaje y que habíamos llegado a él por causas casi similares y en circunstancias parecidas. Somos como uña y carne.

Después de 12 horas de avión y ver tres películas y conocer un poco más a mis compañeros del viaje, aterrizamos. La gente es magnífica y algunos realmente parecen tener poderes (os contaré más adelante). Mi maleta llegó la última y pasé un miedo horroroso, pero además unos españoles que trabajaban por allí decidieron meterme más miedo y explicarme la de torturas que hacen los mexicanos a los turistas, raptos, intercambio de órganos… Lo cierto es que al conocer a los guías del viaje, nunca sentí tanta seguridad en mi vida. Podía irme a una guerra que no me pasaría nada de nada, igual moriría, pero en paz.

Fui catando cada visión de México, cada olor y sonido. Llegamos de noche y con jet lag, simplemente me metí en la cama y esperé a que me llamaran al día siguiente a las 6.00 de la mañana, comenzó la iniciación mexica.

martes, 5 de julio de 2011

mi Bruto yo



Hoy es todo un poco diferente. No sé si por la inquietud de lo que pasará en los próximos días o precisamente por lo contrario, la quietud de lo que pasará mucho después. En menos de un mes he buscado tan adentro que he encontrado al hombre escondido, un tipo viril y salvaje... y que salvaje. Pero aún creo que no es real, creo que es un ser un tanto egocéntrico o que por otro lado manejo desde el ego.

Me dijeron que pasaría, pero no me esperaba que fuera tan efectivo... "cuando la verdadera masculinidad surge la mujer que se pone enfrente de un hombre o sale corriendo o se transforma en mujer" Pero me temo que las espantadas tienen que ver con otra cosa, con las inseguridades creadas por el ego que en momentos anteriores sirvieron de mucho, pero que lógicamente ahora son inútiles. He llegado a tal punto que me he olvidado de lo femenino. No me culpo, tenía que vivirlo, nunca lo había hecho.

Y lo que me espera es seguir ahondando para luego integrar lo anteriormente aprendido, me espera ser más consciente, hasta el punto de no recurrir a antiguas artimañas. Es el momento de seguir adelante, pidiendo perdón a las personas que me sufren, es temporal y necesario.

viernes, 1 de julio de 2011

Liderazgo de Samurai


Si os digo la verdad, no he leído nada sobre John C.Maxwell. Es probablemente uno de los que más ha tocado el tema del liderazgo, aunque creo que desde un punto de vista empresarial. Sinceramente lo desconozco. Pero en estos días, muy raros para mi, he trabajo sobre mi masculinidad que ha estado un tanto perdida por excesos emocionales descontrolados y he podido ver lo que la imagen de líder representa. Como digo, es una intuición.

Hace unas semanas alguien me pedía ayuda con unas cosas. Yo las había dejado pasar por temas mios y motivos que francamente hoy me resultan un poco instrascendentes. Al cabo de un tiempo me pidió resultados que lógicamente no estaban terminados. Un líder debe aclarar sus objetivos y transmitirlos, tal vez no debiera tener claro todo desde el principio, pero si el proceso y los plazos. Debe conocer a su grupo, sus habilidades, sus problemas y debe apoyarlos y facilitarles ayuda en la medida de lo posible. Un líder debe tener un conocimiento de sí mismo y debe saber gestionar sus emociones, entendiendo que el origen de sus problemas son suyos y no de sus compañeros. Debe ser una persona confiada, segura y sabia que sabe transmitir y decidir.

Una de las analogías que se me ocurren es el personaje de Katzumoto en la película del Último Samurai. El samurai cuando saca su espada la usa para cortar, una vez que se desenfundaba se mataba. Antes de sacar la espada plantéate ¿realmente hace falta pelear? y si la desenfundas ¿estaré con toda mi voluntad en esta batalla?


miércoles, 29 de junio de 2011

Necesito tiempo

Hay un breve instante en la vida, en el que ocurre algo magnífico. ¿Sabes esa sensación en la que esperas una respuesta? ¿conoces esa inquietud de sentimientos relajantes? A mi me pasó. Y cómo por arte casi mágico pude ver la verdad. Lo real de lo ocurrido, lo cierto.

Y es que da igual lo que te digan o te digas, ese impulso de las entrañas es tan sincero que cambia tu vida. Pude observar como me mentí y me mintieron, como cargué con la carga de una culpa que debía ser compartida y como al soltar esa carga yo era liviano como una pluma.

Mi consejo, para mi yo futuro. Di la verdad aunque te acarree la muerte. Di la verdad aunque temas hacer daño a los demás. Di la verdad y punto. En esta sombra de mentiras resurjo, comprendo, trasciendo. Sólo puedo decir, necesito tiempo.

lunes, 27 de junio de 2011

Circo Emocional


No entiendo mi circo emocional. Aparecen payasos que se ríen de todo, trapecistas que se la juegan hasta el agotamiento físico y actores que lloran sin derramar lágrimas. No tengo ni cartas ni juegos.

Me equivoqué. Me equivoqué al pensar que mi objetivo en la vida era hacer feliz al otro, hacerle sentir bien, regalarle el mundo. Era feliz, no hay duda, pero es de esas felicidades efímeras que desaparecen de golpe y sin más. Con cuatro palabras, mi ego desplegó un espectáculo de agonías y ruidos, de luces y animales. Me equivoqué.

Y ante mí infinitas posibilidades de no saber que objetivo buscaba. Y entiendo, que ese afán por intentar hacer feliz al resto, por intentar mejorarlos no era más que una proyección de mis anhelos interiores. ¿Pero cómo ayudar al mundo si no me he ayudado? ¿cómo amar al resto si interpreto el amor como agonía? No compañeros, me equivocaba.

Se ha terminado, entro hacia mis entrañas, hacia mis anhelos, hacia mi pasado y mi futuro. Lo único que me llevará al encuentro, es el silencio. Silencio, silencio, silencio.

lunes, 13 de junio de 2011

Claroscuros


Y en medio de un día común, de una hora común, mientras hacía algo común una simple palabra transformó mi cotidianidad en presente. Ya nada volvería a ser igual, ya no viviría las mismas cosas, ya no estaría tan comúnmente cómodo. La realidad me empujó hacia el fondo del lugar más oscuro del planeta, esa estancia olvidada, ese espacio innombrable. “Calma, esto no es real”

Lo cierto, es que es tan real como la mentira de mi común vida. Respiro esa estancia húmeda, saboreo su amargo sabor y sin esperar nada a cambio, me tiende una mano un ser negrusco con dientes blancos. Me empuja y levanta de lo común, me electrifica con emociones reprimidas y con una sonrisa blanca dice “Este es mi presente”. Una bofetada me hace volver, respiro un aire diferente. Con una extraña emoción de claroscuros regreso a mi cotidianidad, igual que siempre pero distinta.

Es la extraña calma de saber que todo cambia.