domingo, 26 de julio de 2015

México DÍA 6: Al que Madruga el Chamán le ayuda

DÍA 6: Al que Madruga el Chamán le ayuda
Sí, era temprano, muy temprano. Se podría decir que las 2 o las 3 de la madrugada. Se podría incluso decir que las legañas aún no se habían incorporado a nuestros ojos. Al salir de la habitación con las maletas miré aquella sala, allí estaban, eran Pentiums y yo llevaba sin conectarme a la red siete días. Había pasado el mono.
Montamos en la guagua casi a oscuras y desde entonces no paramos de girar y girar. Jungla y lluvia nos acompañó toda la madrugada, eso sí, el amanecer… El amanecer fue espectacular e inspirador. Descubrimos un águila que nos seguía mientras a lo lejos veíamos aparecer al Sol entre las nubes. Desayunamos un juguito de frutas tropicales en una especie de “guachinche” mexicano y la verdad que estaba bueno, que digo bueno exquisito.
Posteriormente hicimos la primera y única parada, el Cañón del Sumidero. De la guagua a una lancha. Y allí estábamos, en medio de un río de largas proporciones que te hacían parecer minúsculo frente a las increíbles caídas de agua que recorrían los acantilados a estribor y babor. Cansado o no, lo cierto es que respiré tranquilo, incluso con los caimanes que pululaban al lado de las lanchas. Aquel espacio era brutal y nunca había tenido un referente parecido, todas las sensaciones, nuevas.

Terminado el paseo continuamos hacia Tuxtla Gutiérrez, nuestro destino real. Nos habían advertido que fotografiar en zona zapatista era peligroso porque sus gentes no estaban acostumbradas y ciertas creencias les hacían pensar que robábamos sus almas. Respeté sus deseos y las imágenes las guardo en mi mente y corazón.
Es poner un pie allí y sentirse como en casa. No sé si por el parecido a mi ciudad o por las fiestas de sus gentes, pero ¡estábamos de lujo! Y hablando de lujos, a que no saben a quiénes les tocó dormir en el hotel de 5 estrellas… Exactamente, el Méxica y yo éramos de los poquitos afortunados.
Marchamos a cenar y disfrutamos del ambiente festivo tomándonos unas cervecitas en la azotea del hotel. Miré a la montaña e imaginé el día siguiente, nada que ver con lo que nos esperaba. Si hasta ahora la humildad me había llegado de manera cariñosa comenzaría a partir del día siguiente a ser bastante agresiva.

jueves, 16 de julio de 2015

México DÍA 5: Conversaciones con un árbol

Me prometí hace cuatro años que escribiría sobre ese viaje iniciático que hicimos a México. No sé muy bien que pasó pero me gusta cumplir mis propias promesas. Quizás demasiadas experiencias que no logré entender, quizás la vuelta y captura del mundo occidental con sus móviles, sus ordenadores, sus obligaciones me distrajo. Hoy continúo con mi historia, cuatro años después. Con las lagunas que ello conlleva y con los cambios que yo he experimentado.
Día 5: Conversaciones con un árbol.
Contarles estas cosas ahora me da un poco de vergüenza, es decir, ya trabajo y soy un tipo serio, pero quizás sea eso por lo que quiero continuar y escribir esto, quiero dialogar conmigo un rato.
Levantarse en el Hotel Misión de los Ángeles en Oaxaca es toda una experiencia, más cuando te vas a acostar pensando en abducciones y posesiones demoniacas. Parecía que el Sol volvía a salir y nos vino muy bien, nuestro destino era Monte Albán.
Al llegar a la cima de aquella montaña lo primero que piensas es cómo han construido eso allí arriba y cómo lo han aplanado. Antes de llegar a las espectaculares pirámides que configuraban la ciudad, pasamos por lo que habían descubierto recientemente los arqueólogos como supuestas tumbas mayas. Lógicamente quisimos entrar y así lo hicimos. Bajamos unas escaleras de madera y al llegar abajo encontramos unas losas de piedra, me gustaría ver una foto y recordar mejor cómo era aquella distribución pero, cosas de la vida mi cámara dejó de funcionar en ese preciso instante.
Salimos y sin darle demasiada importancia al evento nos reunimos en la ciudad haciendo un círculo. Con los pies descalzos respiramos profundamente y comenzamos una meditación. Mis recuerdos son bastante psicodélicos, pues vi como las plantas, las hojas de los árboles y el césped pasaban de ser verdes a amarillos. Paseamos sin más por la ciudad y los guías hicieron un experimento que me trastocó mis creencias. Haciendo una especie de imposición de manos sobre una persona durante unos minutos, conseguían levantarle con un solo dedo. Marcado por aquel evento me metí en un museo de por allí, donde había una exposición de penes de piedra.
Hablé con uno de los guías y le dije que lo que había visto me había cambiado (no los penes, sino la levitación). Él no le dio importancia y continuamos al siguiente lugar, Mitla.
Al llegar vimos un palacio espectacular, muy bien conservado. Muerto por el calor decidí convertir mi pashmina en una especie de turbante y vaya que si lo conseguí. Bueno, en realidad yo no, si no que más de medio grupo que viajaba con nosotros intentó hacer su nudo mágico para mantenerme la cabeza fresquita. Siguiente destino, el árbol de Tule.

¿En serio vamos a ver un árbol? Estoy en México, ¿unas fajitas, unos tequilitas? Mientras me acercaba al susodicho, en mi cabeza se planteaban esas preguntas y fueron las más estúpidas de mi vida. Erguido en medio de una plaza central allí estaba, el gran Árbol de Tule. De su tronco surgían mil caras, el león, la cabra, el elfo… No se por qué, pero a mi el que algo tenga forma o cara de otra cosa no me extraña demasiado, quizás por lo de ser arquitecto. Lo que me llamaba la atención era la frondosidad de sus ramas y sus hojas y allá que fui. Me perdí entre su follaje y cerré los ojos dejando que el viento las moviera por mi cara. Pensé en como absorbía mi historia y el me daba la suya, imaginé que haría lo mismo con el resto de personas y les contaría mis secretos, era una especie de Facebook ancestral. Perdí la noción del tiempo y estuve solo un rato bastante largo, salí como si me hubieran quitado mil pesos de encima. Le despedí con un guiño de ojo y un saludo a lo militar, una vieja coña que tenía con un colega de la infancia y otro árbol.

Nos fuimos pronto a la cama, el día siguiente comenzaba muy temprano. Una larga carretera y un nuevo destino.

martes, 21 de febrero de 2012

Breve silencio

Hoy no estoy para escribir, quizás en unos días.

lunes, 20 de febrero de 2012

México día 4: Ciudad de los Ángeles

Día 4: Ciudad de los Ángeles
Pese a la luz parpadeante de nuestra habitación de hotel, esa noche dormimos como verdaderos angelitos. Tomamos nuestro último desayuno en el DF y nos embarcamos con destino a Oaxaca. Antes de iniciar el viaje paseamos por la plaza del Zoco y vimos la catedral. Es un verdadero reto arquitectónico como sigue en pie, ya que se levanto sobre una laguna y sus cimientos han cedido en algunas partes provocando el hundimiento de la misma. Es una sensación extraña y da cierto “mareillo” caminar entre pilares casi inclinados.
Partimos con destino a Oaxaca pasando antes por Puebla. Este sitio es fantástico, se trata de una ciudad colonial muy bien organizada y con una arquitectura exquisita. Realmente me sentía como en casa ya que en cierto modo era como La Laguna. Paseamos por sus calles reticulares y visitamos la catedral dedicada a Santo Domingo. Luego vimos la capilla del rosario, de estilo barroco y yo diría que casi rococó. El oro de las paredes me hizo sentarme durante unos minutos a observar la luz del lugar, realmente acogedora. Puebla también es conocida como la Ciudad de los Ángeles ya que por todos lados hay esculturas de estos seres. No se si es por la imaginería o por lo bien organizado que está todo, pero se estaba realmente bien en ese lugar.



De Puebla recuerdo a su gente y su comida. Eran divertidos y simpatiquísimos, sólo te digo que unas chicas se pararon para hacerse una foto conmigo porque por lo visto les recordaba al novio de la Nancy, jajajaja. Luego me enteré que viene a ser el Kent de la Barbie. Comimos y he de reconocer que ya estaba malo de la barriga, cosa que no se me fue hasta llegar a Madrid, eso sí, no le presté ni el más mínimo caso, los nachos son increíbles y las fajitas están buenísimas.
Hicimos la digestión y ya sí nos fuimos con destino a Oaxaca, el viaje fue largo, pero divertidísimo. Aproveché para desinhibirme un poco y con el subidón que las mexicanas me habían dado me puse a cantar y contar chistes junto con mitad de la guagua. En una de las paradas pudimos observar a uno de los abuelitos de México, se trata de un gran cactus con cientos de rostros y formas parecidas a humanos, animales y ciertos seres ¿mitológicos?.
Continuamos y de pronto tras un momento de sombras aparecimos en lo alto de un barranco sobre el que se tendía un manto de montañas con cientos de tonalidades verdes. Vimos a lo lejos como las nubes se apartaban y dejaban escapar al Sol, mostrándonos la mejor sensación lumínica que había tenido nunca. No se si era por la niebla o por la humedad, pero el valle me recordó a los paisajes de fantasía que se narraban en cuentos como el señor de los anillos. Me subí a una piedra y me sentí un guerrero protector de la madre tierra, a mi mente vinieron reflejos de todos esos juegos de rol en los que el personaje con su espada antes de una batalla sube a lo más alto a meditar. La montaña nos mostró todo tipo de secretos, cuevas, grietas, árboles, águilas y algún que otro rostro escondido.
Seguimos el viaje cantando para finalmente llegar casi de noche a Oaxaca, por cierto, nos quedábamos en el hotel Puerta de los Ángeles. Me encantó, se trataba de un pequeño bungaló en medio de la montaña que dejaba escuchar sonidos realmente asombrosos de animales que desconocía. Uno de mis primeros retos fue enfrentarme a la idea de conectarme a Internet, lo superé jajaja. Cenamos increíblemente bien, que bueno estaba todo. Después, simplemente nos reunimos el méxica, yo lo llamo así pero es mi compañero de habitación, junto con nuestras dos hermanitas de viaje (por temas de anonimato y privacidad me ahorro los nombres). Estuvimos hablando temas de misterio, espíritus, extraterrestres, conspiraciones, etc. Esto parecerá un poco raro, pero si además le añades que estás rodeado de la selva, que el cielo estrellado es mil veces más brillante que el de Madrid y que los monos y alguna que otra cosa rara sonaba a lo lejos, el cague estaba asegurado. Para colmo las chicas empezaron a sentir cosas y las “jodias” nos las contaban sin más, lo siento pero me tuve que levantar con muchísimo miedo y volver a la habitación a dormir, cosa que no pude hacer con tantas historias que me contaron jajajaja. Ahora que lo recuerdo, creo que el mexica y yo hicimos una especie de striptis improvisado en la habitación porque nos pusimos el pijama con la ventana abierta, hablo de un ventanal de 2x4 aproximadamente. Efectivamente, al final del viaje me confirmaron que nos habían visto vestir jajajaja, de entre la sombra de las palmeras a parte de monos aulladores estaban varias chicas del grupo hablando de sus cosas en la oscuridad de la noche jajajaja, que risas.

domingo, 19 de febrero de 2012

México Día 3 segunda parte, bienvenido al mundo real


Pasado lo que tenía que pasar, retomo las aventuras que vivimos en tierras mexicanas en busca de nosotros mismos. Lo malo es que probablemente olvide detalles que no están tan frescos, lo bueno es que lo realmente importante surgirá. Disfruten.
México Día 3 segunda parte, bienvenido al mundo real

Después de salir de la cueva y ciertamente preocupado por el picotazo de la araña me metí en la guagua con muchos más nervios de los que tenía. En la cabeza llevaba el pañuelo rojo, símbolo de los guerreros del arcoíris y en el pecho colgando la piedra de obsidiana que nos ofrecieron como regalo. El silencio se apoderó del autobús, probablemente porque la prueba más dura estaba al llegar, para colmo me entró un hambre asombrosa, había desayunado poco precisamente para hacer lo que teníamos que hacer.


Llegamos al lugar y nuestra sorpresa fue descubrir que era el mismo sitio en el que un día anterior estuvimos comprando artesanía y bebiendo mezcal. Es importante porque tanto mi compañero de viaje como yo estábamos realmente preocupados por no volver a ver los ojazos increíbles de la vendedora y como por arte casi mágico allí estábamos de nuevo.
Entramos a la finca y pude ver el temazcal. Se trataba de una cabaña en iglú tapada con varias lonas y sostenida por ramas de caña. Alrededor cientos de piedras comprimían la estructura para darle soporte y energía. El diseño era simple pero increíblemente simbólico, allí estaba el útero de la madrecita tierra.
Antes de entrar hicimos una serie de rituales y meditaciones, nos quitamos la ropa y nos concienciamos. Una mujer anciana nos iba dando la bienvenida al temazcal regalándonos una rosa roja como la sangre, luego te miraba a los ojos y te decía unas palabras que mágicamente tenían que ver con las circunstancias de cada uno, “bienvenido guerrero del jaguar”. El siguiente paso fue entrar en el temazcal pero antes cogiendo un puñado de flores para lanzarlo al fuego donde las piedras se estaban calentando, ellos las llaman las abuelitas. En el acto de tirar al fuego verbalizabas tu intención para contigo.

Como no quiero revelar mucha información sobre lo que ocurre dentro del temazcal por si algún día alguien desea practicarlo y sorprenderse, sólo diré un par de cosas. Lo primero es que para entrar uno tiene que agacharse y entrar por una especie de puerta casi vaginal. Dentro me encontré la absoluta oscuridad, un hueco en el medio que llaman el ombligo y donde van las abuelitas y una especie de altar de hierbas y flores colgando de la bóveda. Todos nos colocamos y comenzó nuestra aventura. Las piedras comenzaron a entrar, Totzly nos guió con unos pasos de preparación y simplemente me dejé llevar. Pasaron muchas cosas, sólo diré que estuvimos cuatro horas dentro cuando realmente para mi habrían pasado 30 minutos. No pude aguantar hasta el final porque estaba un poco mareado y realmente había conseguido respuestas a lo que buscaba.

Al salir te vuelves a agachar y sales a rastras, el barro entero de tu cuerpo te acompaña hasta que coges la manguera y te empapas de arriba abajo, que lujo. Había vuelto a nacer, esta vez de la madre tierra. Pero por si fuera poco mi experiencia no acaba ahí, de los 80ºC del interior del temazcal pasé a una tormenta de lluvia que de pronto comenzó a caer. Me quité la toalla de encima y me fui al césped junto a un árbol, dejé que me lloviera encima y que los restos de barro fueran arrancados por las gotas y en un extraño sentimiento de empatía miré al árbol en el que estaba. Al ver como resbalan la gotas por sus hojas me puse a llorar sin motivo alguno que el de haber dado un pasito más en mi vida. Fue maravilloso y aún ahora casi siete meses después, sigo teniendo un nudo en la garganta cuando recuerdo ese momento.

Los cánticos de mis compañeros aún dentro del temazcal me hicieron dudar si debía haberme quedado, que bonito sonaba:

“tierra mi carne, agua mi sangre, viento mi aliento, fuego mi espíritu”
Al terminar todo, nos vestimos y fuimos a comer. Después de la limpieza que te metes dentro del temazcal te aseguro que o tienes mucha hambre o muy poca. La piel la tenia suave como la de un bebé y mi tos nerviosa había desaparecido, era realmente milagroso.

A la tarde y molidos en muchos sentidos nos fuimos a ver la Iglesia de Guadalupe. Casualmente coincidía con el día en que se peregrinaba así que estaba bastante lleno de personas. Independientemente el edificio era realmente bonito en su interior y que curioso me recordaba al temazcal, también era casi circular y abovedado y con unas luces puntuales pequeñitas que se filtraban y recordaban a lo que vimos allá dentro en el ombligo de la madre tierra. Amy nos contó la relación que existía entre la aparición de la virgen de Guadalupe con las posibles diosas mexicas y como probablemente se cambió el nombre de la diosa de la tierra Coatlicue a Guadalupe. Al terminar nos fuimos a la cama realmente cansados, vaya sueños que nos esperaban.


martes, 27 de septiembre de 2011

Ves


Una hoja cae tan lenta.

martes, 13 de septiembre de 2011

Nervios... exprésalos


Llevo gran parte de mi vida reprimiendo esos queridos calambrazos en el estómago y esa maldita tos que no me deja hablar hasta que un día me enseñaron lo importante de expresarme sincera y congruentemente.

Si algo te afecta, dilo. Exprésalo tal cual, te ayudará a liberarte de intentar demostrar que no lo estás y realmente te relajarás porque la otra persona, en general, se intentará poner en tu lugar. En cierto modo es literalizar tu problema, reírte de él y tomar consciencia.

sábado, 3 de septiembre de 2011

No...

Algo ha pasado, distinto a lo de siempre. Sé que es y me cuesta tanto tanto mirarlo.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Daenerys Targaryen: feminidad consciente

Esta entrada es una continuación a la de Khal Drogo: masculinidad consciente, sin embargo vista desde la perspectiva de la feminidad, estamos hablando de Daenerys Targaryen.

(spoiler)

Cuando el personaje y futura esposa de Khal Drogo aparece, se encuentra bañándose en una bonita ambientación de colores cálidos, su cuerpo es recorrido por el agua y una mirada a lo lejos deja entrever que su destino está dominado por cuestiones ajenas a su voluntad. En efecto la princesa de la Casa Targaryen tiene un hermano que anhela el poder y desea recuperar el trono para demostrarse a si mismo lo hombre que es, así como devolver a la memoria histórica de su familia el papel que realmente desempeña (hablamos de egos básicamente). Dominada por este oscuro hermano, no tiene otra que casarse con Khal Drogo, todo lo antagónico a lo que ella representa, sin embargo con una simple mirada obtiene una paz interior que le permite dejarse llevar por sus intuiciones.

Y así ocurre, Daenerys acepta su sumisión a la voluntad de su hermano (masculinidad inconsciente) demostrando que aún ella no tiene las fuerzas viscerales para decidir su destino (feminidad inconsciente). Al casarse con su nuevo Rey y recogida en sí misma, entiende que sus antiguas rutinas mentales y emocionales no le servirán de nada en este nuevo mundo de masculinidad exacerbada. Y cómo no pudo ser de otra forma, nuestra protagonista tuvo que acudir a la sabiduría popular de lo que realmente es la feminidad, se relaciona con sus nuevas amigas de la tribu, pregunta, reflexiona y práctica las enseñanzas que recibe. Mujeres enseñando a mujeres. En su nuevo ser y entendiendo la importancia de la sensualidad, lo fiero, lo salvajemente erótico y sobretodo practicando la compasión, llevan a que Daenerys se enfrenta a su esposo, el cual la trataba de manera despreciable y casi como objeto al que ni le dirigía la palabra. En su centro sacó su furia femenina y con unas palabras y una mirada penetrante hizo al hombre más bruto y bárbaro de todos, el ser masculino más consciente del reino.

A medida que avanza la historia esa fuerza que aprende y experimenta le llevan a enfrentarse a su hermano y romper con el destino que él guardaba para sí, obteniendo realmente su libertad total, libre de ataduras. Sin embargo, esto duró realmente poco tiempo. Embarazada y enamorada se deja llevar por sus emociones con el fin de conquistar a los demás reinos, hazaña que le hace perder a su esposo en una muerte extraña, como ya analizamos anteriormente. Una hechicera intenta colocarla de nuevo en su feminidad y en congruencia a su nueva vida, pero Daenerys descontrolada por el miedo y las emociones (feminidad inconsciente) pierde toda conexión con la realidad a la vez que moría su hijo y Khal. En un ataque de ira, mata a la hechicera y ella misma se hace consumir en el fuego junto con unos huevos de dragón. Por lo que yo puedo entender, los Targaryen de pura sangre no son afectados por las llamas, por lo que estuvo toda una noche consumiéndose en una especie de purificación. Al amanecer renace con tres dragones, sus sombras han sido reveladas.

lunes, 29 de agosto de 2011

Semicírculo circunscrito


Me acuesto con una idea tan difusa que mi cabeza no tarda en inventarse una historia para generar un sueño. Confuso, extravagante, luminoso pero no me acuerdo de nada. Abres un ojo, abres el otro y exploras cada centímetro de tu cuerpo, está todo en su sitio... ¡No espera! hay algo novedoso, me siento menos pesado... Sí, es la sensación de que he cerrado un círculo. Suspiras... el pecho ya no duele.

domingo, 28 de agosto de 2011

¿y ahora qué?


Probablemente la toma de decisiones es una de las facetas humanas más importantes de las que disponemos. Con ella construimos o destruimos lo que sea. Pero lo cierto es que nunca nos enseñan realmente a elegir y a seleccionar y en general lo que ocurre es que lo queremos todo, una campaña bastante grandiosa pero a muy largo plazo.

Lo cierto es que tomar una elección implica el rechazo de la otra y de una manera u otra se niega la existencia de algo. Un cuento que me narró un maestro zen decía así "Esta es la historia de un nómada que viajaba por el desierto, en un momento dado se formó una tormenta de arena y sin poder protegerse se quedó erguido, con los ojos cerrados y las palmas de sus manos abiertas. La tormenta lo atravesó hasta que desapareció y el tuvo una profunda iluminación. En un momento de pánico cerré mis manos y algunos granos entraban, otros pocos se quedaban y casi ninguno salía y entonces lo comprendí, volví a abrir las manos y todo el desierto acarició mis palmas, se retuvo en ellas para luego marcharse, el desierto me ha recorrido" Efectivamente podemos tener una actitud "zen" de no elección y por tanto de no hacer nada, el no hacer haciendo.

Pero este mundo "occidental" y este tiempo creo que requiere de la ELECCIÓN. Lo primero es que hay que elegir lo que uno quiere, en general nos centramos en lo que no queremos. Lo segundo es elegir en base a nuestro fuero interno y no desde el Ego, tomar una decisión desde el Ego es un gran error, lo digo por experiencia porque lo que se hace es cerrar la mano y centrarte en una única visión entrando en la elección con estados de ánimo descontrolados, rutinas del pasado, anhelos... Probablemente has sentido que alguna vez en tu vida se repite una y otra vez lo mismo pese a que crees elegir cosas diferentes, esto es por tomar elecciones desde el Ego. Toma conciencia, respira y elige, no juzgues ni tu elección ni lo que no has elegido y actúa en consecuencia.

Motivos diferentes me han hecho ver más allá de las palabras y vivir y tomar conciencia de ello.

A todas estas circunstancias gracias y lo siento.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Khal Drogo: masculinidad consciente


Reconozco que la primera vez que vi la serie del Juego de Tronos, me dormí como un angelito. Y la segunda, y la tercera… Eran otros tiempos y estaba cansado por varios motivos. Pero sin más, este verano la he retomado comenzando desde cero, para buscar algo que en un principio me llamó la atención. Tras finalizar la primera temporada, he de decir que estuvo bastante bien y que aún sin leer los libros estoy un poco enganchado.

Pero no estoy aquí para hablar de lo buena o mala que es la serie, sino de los arquetipos de dos de sus personajes, me refiero a Khal Drogo y a Daenerys Targaryen (he tenido que mirar en la wikipedia). La selección de estos personajes es a priori un tanto intrascendente. En principio, con total desconocimiento de los libros y el resto de sagas, estos personajes resultan ser secundarios, sin embargo algo muy profundo se esconde en su personalidad, la representación del hombre y mujer conscientes. Comenzamos.

(nota: puede que haya un poco de spoilet)

Khal Drogo es una especie de Rey Guerrero nómada. A priori parece un tipo un tanto machista y bruto, una clasificación que cualquiera en nuestros días diría por aquello de que lo masculino asusta. Sin embargo, detrás de tanta fibra hay un hombre que coge lo que quiere, que tiene unos objetivos y va tras ellos y que tiene voluntad y consciencia. El propio Khal sufre una evolución a lo largo de la historia, antes de conocer a su esposa Daenerys, se le ve precisamente la parte oscura de la masculinidad, el egocentrismo y el abuso de poder (curiosamente lo que gobierna este mundo). Desde una perspectiva sexual, el propio Khal utiliza posturas un tanto varoniles (el famoso perrito) con carácter de dominación. No quiero decir con esto que el perrito sea negativo, todo lo contrario. Insisto en esto porque es a través del sexo cuando se produce el cambio emocional de Khal.

Y es así, en una experiencia erótica y sensual (cualidades femeninas) cuando Khal da un paso a su masculinidad consciente. Aquella frase de “cuando estás delante de una mujer o te transformaras en hombre o te echas a correr” la vivió Khal. El personaje varonil decide aceptar su feminidad, encontrar su propia diosa interior y dar el paso a su nueva vida. El Rey Guerrero se inicia en su nueva faceta, la del hombre protector y seguro de sí mismo, incapaz de perder su centro. Son varias las ocasiones en las que esto se ve, a la hora de tomar decisiones existe una calma emocional brutal en las expresiones del Rey y esto no implica no sentir, todo lo contrario. Implica precisamente vivir la experiencia de la emoción pero no dejarse llevar por ella, parte negativa de la feminidad.

Ocurren varias cosas a lo largo de la historia, pero curiosamente el personaje (SPOILER) pierde un poco el control de su vida cuando entiende que puede perder a su amada, ¿tal vez celos, miedo al qué dirán…? Lo ignoro, pero lo cierto es que tanto el Sol y la Estrella como la Luna Plateada se dan cuenta de su verdadero poder y responsabilidad con la tribu. La muerte de Khal Drogo tiene lugar cuando uno de sus discípulos le reta, precisamente por haber comprendido su feminidad. Este recibe una herida el pecho, que curiosamente no lo mata pero sí lo hiere. Para mí esto significa la apertura del pecho, Khal se abre y empieza a demostrar amor. Finalmente, este muere y es una bruja (feminidad) la que intenta revivirlo, sin embargo por venganza (feminidad oscura) decide maldecirlo y robarle a su esposa su hijo, su mayor bien. Efectivamente nuestro personaje masculino revive pero sin estar en el mundo real, es una especie de trance, como si estuviera más allá que para acá. Desde mi punto de vista no cabe duda que alcanza a su yo dormido, a su ser olvidado, es su resurrección. La incomprensión de su mujer le lleva a matarlo.

PD: en unos días analizaremos a Daenerys Targaryen.

martes, 16 de agosto de 2011

Disculpas

Tengo que pedir disculpas, porque pese a decidir terminar mis historias por México, extrañas circunstancias me han hecho cerrar la boca. Así que de momento no habrán más experiencias escritas, un abrazo y disculpas a los lectores.

domingo, 7 de agosto de 2011

México día 3, primera parte: Madre Tierrita


El día tercero fue probablemente el que más me marcó en el proceso de cambios que a día de hoy incluso experimento. Madrugamos como de costumbre y me levanté con cierto nerviosismo. Hoy era el día en que haríamos el Temazcal y todos estábamos bastante ¿asustados? o con cierto nerviosismo. El desayuno tuvo que ser ligero, un poco de fruta y nada de grasas ni proteínas, ni si quiera café. Recogí el bañador y la toalla de la habitación y preparé la mochila, me puse ropa blanca para realizar los rituales y me monté en la guagua un poco más decidido.

Fue realmente mágico, sólo se conocían rumores del Temazcal y de lo que haríamos en ese día. Casi susurrando hablábamos en el trayecto, el respeto se palpaba en el aire y yo como siempre ante el miedo tuve que vacilar y reírme un poco. Sí, es uno de mis sistemas de defensa. Paramos en una parcela en medio del campo; recuerdo una casita y un árbol en el que todo el grupo hizo un círculo. Toztly nuestro guía, colocó una gran copa de obsidiana en el centro del árbol, justo de donde nacían las ramas. Quemó en su interior copal y algunas ramas recogidas del suelo y como quien invoca a los espíritus, comenzó a llover de manera suave. Aprovechando que estábamos todos nos presentamos y explicamos los motivos por los que habíamos venido. Yo me expliqué diciendo que realmente desconocía mi verdadera motivación, fue como un acto espontáneo el decidir venir, pero tenía claro que venía a encontrarme.


Amy y Toztly nos guiaron a una nueva iniciación, bajamos unas escaleras de piedra hasta colocarnos en frente de la entrada de una cueva. Para colmo Miguel nos dijo que dentro encontraríamos nuestros miedos más ocultos. Inevitablemente me acordé de Yoda aconsejando a Luke Skywalker que no entrara en el árbol oscuro. Empezaron a salir ruidos de su interior, un sonido similar al viento pero que recordaba a los jaguares. Luego el sonar de una concha. Con la copa de obsidiana en la mano, Toztly empezó a cantar en bajo una palabras, un humo blanco salió despedido entre la lluvia. Nos entregaron uno a uno una diadema roja que nos colocarían en la cabeza. Ahora estábamos preparados para ser Guerreros del Arcoiris.

Bendijeron las diademas y a nosotros y salieron de la cueva un chamán y una chamana como nunca los había visto. Él era un HOMBRE, representación de lo masculino consciente, vibraba en armonía con el entorno y sus palabras te penetraban tan adentro que te sentías minúsculo y capaz de obedecer todo lo que te pidiera. En su cabeza portaba unas pieles de jaguar y un plumaje impresionante. Su voluntad era tal que te imbuías en su cuerpo sin saber cómo. En ese momento me sentí capaz de entrar en la cueva y en donde fuera. Ella era una MUJER, representación de lo femenino consciente. Pese a su edad, los movimientos que hacían eran tan sensuales y eróticos que por un momento me olvidé de tener mi edad consiguiendo sacar lo más salvaje de mi, pasó a nuestro lado con unas ofrendas y al mirar sus ojos oscuros penetré en su interior, su sabiduría era sin igual. Sus emociones se transmitían a todos nosotros, pero era capaz de expresarlas sin dejarse llevar por ellas, era como si las controlase. Hicieron unas danzas y unos cantos, nos arrodillamos con una rodilla y la mano derecha en el suelo y la izquierda en el corazón. Nos levantamos como Guerreros del Arcoiris.

Entramos a la cueva siempre respetando el orden de hombre-mujer. La oscuridad se palpaba pero ¡qué leches! pensé. Yo me crié en una cueva subiendo y bajando tubos volcánicos y caminando entre callados. Pasamos por una puerta hecha por la naturaleza con roca volcánica y encontramos el vientre de la madre. El espacio estaba definido pese a la oscuridad, un chorro de luz caía desde el cielo e inundaba todo ese círculo central de bóveda volcánica. En el centro de la luz, un altar con semillas de maíz negro, flores, copal, plantas medicinales y unas piedras de obsidiana negra. Dentro nos esperaban dos jóvenes guerreros emplumados y una chamana muy joven vestida de blanco. Sonaron los tambores, las conchas que llevaban atadas a sus pies y las caracolas llamando a los espíritus. Danzaron y cantaron dándonos la bienvenida como hacían los mexicas en Tehotihuacan cuando llegaban forasteros. Nos invitaron a participar y comenzamos a bailar en círculos, cantamos hacia las cuatro direcciones y la cueva resonó con nosotros, eso sí que era arquitectura viva, todos éramos Uno.

Al repetir la danza en las cuatro direcciones, mirando hacia el Norte, si mal no recuerdo, noté como caía de manera muy sutil sobre mi cuello una especie de hoja peluda. Pensé que sería un efecto del transe o algo por el estilo, pero de pronto noté un pinchazo que me recorrió toda la espalda. Una araña me había mordido la nuca. Siempre he respetado a las arañas, en general no suelo matarlas, me gustan porque se comen a otros bichos y en cierto modo te protegen. Pero esta vez el miedo me recorrió el cuerpo junto con el pinchazo, ¿sería venenosa? ¿moriría de pronto sin más?. No quise gritar ni quejarme, todo era tan bello que fastidiar ese momento podría haber destruido nuestra iniciación. Una voz interior me habló y me dijo, “calma, está todo decidido”. Respiré y con mi mano agarré a la araña, la tiré al suelo y con mis dedos masajeé las ulceras que habían aparecido en mi nuca y espalda. El picor continuó unos minutos hasta que desapareció. Alguien del grupo, casi al final del viaje me explicó que esa araña me podía haber abierto un canal, al más puro estilo de acupuntura.


En la última danza conchera, las chamanas cogieron las piedras y el maíz y fueron entregándonoslas uno a uno. Cuando palpé las manos de esa mujer sentí un amor tan profundo que no me hubiera separado de ella en la vida y aún la llevo en la piedra. Salieron con sus despedidas tradicionales y haciendo un círculo. El grupo y nuestros guías nos quedamos en silencio observando la cueva, viendo como el chorro de luz lo inundaba todo y percibiendo los sonidos del interior de la tierra. Toztly dijo unas palabras, luego Amy y Miguel, nombramos el 15M y les mandamos energías. La gente del grupo habló y yo hablé desde mi silencio dije “aún hay esperanza”.


Amy pidió hacer una fila hombre-mujer y nos adentramos en lo profundo de la cueva. A medida que avanzabas no veías nada, llegó un punto en el que no sabía si estaba con los ojos abiertos o cerrados y palpé con todo mi cuerpo las afiladas rocas volcánicas. Experimenté mi niñez, cuando de pequeño jugaba en la cueva con mis amigos. Iba bastante confiado y feliz hasta que de pronto, la mano que sujetaba delante de mi desapareció. Tenía detrás a un grupo de unas treinta personas que tenían que ser guiadas por mi persona hasta la salida, en una cueva que tenía mil entradas y salidas y todo esto por supuesto en silencio y sin poder hablar. Saqué el valor desde mis entrañas, me puse en cuclillas y comencé a caminar. No veía absolutamente nada, sólo palpaba; los arañazos se convirtieron en caricias y llegó un punto en el que no sabía donde empezaba yo y donde empezaba la cueva, sabía lo que estaba pasando, había perdido la noción de mis límites físicos. Y en medio del miedo y la calma la mano apareció de nuevo, parándonos en una bifurcación, no sabíamos por donde seguir. Recuerdo que la chica que iba detrás de mi se puso delante mio y me dijo, ahora los guío yo. Escogió una de las rutas, encontrando la verdadera salida, Amy estaba en el final del camino, otro chorro de luz apareció del cielo y ascendimos por unas escaleras hasta la superficie. Fue mi primer nacimiento en ese día, otra muerte tendría lugar horas después.

sábado, 6 de agosto de 2011

México día 2: cuando las pirámides hablan

El reloj sonó a las 6.00 de la mañana, lo cierto es que llevaba despierto unas horas antes por culpa del Jet Lag, pero no me importó en absoluto levantarme. Me despejé, me vestí y fui a desayunar. A estas alturas no recuerdo el desayuno, pero si el haberme encontrado con una pareja con la que hablamos de nuestras vidas. Fui clasificado como el tímido del grupo… Sorprendentemente esta clasificación duró unas horas, jajajaja.

Envié un saludo a los guías del viaje junto con mi compañero de habitación y subí para preparar las cosas. No recuerdo sí sabía donde iría o no, pero lo cierto es que nos llevaron en guagua hasta un parque enorme, se trataba de Chapultepec. Por lo visto, México se fundó a partir de una visión, en el lugar donde los mexicas encontraran un águila devorando una serpiente sobre un cáctus, comenzarían a construir su ciudad. Y así fue, lo más curioso de este lugar es que la ciudad rodea este parque y en él se encuentran todas las dotaciones de interés, museos, parques de atracciones, lugares deportivos, zonas de juegos infantiles. Es un claro ejemplo de centralización.

La entrada al museo fue monumental, encontrarme con la columna del árbol de la vida mientras chorreaba de agua me trasladó a mis nuevas vivencias arquitectónicas con el brutalismo. Dentro nos explicaron de todo y pude ver desde anomalías artísticas a elementos cotidianos. http://www.mna.inah.gob.mx/


Después del museo fuimos a ver unos artesanos que hacían tequila y mezcal a partir de una planta que tenemos en canarias. Vimos un taller de obsidiana y conocimos a los lugareños. Mi compañero de viaje y yo quedamos prendado de una de las mexicas del lugar, tenía cierto halo oscuro porque utilizaba su sensualidad para vender, pero en fin, pese a ofrecernos un masaje con piedras fuimos fuertes y no compramos nada. Creí que nunca más la vería, me equivocaba.


Lo que nunca me esperé fue llegar esa misma tarde a Tehotihuacan. A la entrada nos abordaron varios artesanos. Huyendo un poco de ellos nos pusimos delante de una de las pirámides secundarias que conforman el gran eje de la ciudad, hicimos una mini meditación y tocamos 13 veces las palmas, mi sorpresa fue brutal. ¡La pirámide respondía! Respondía con el sonido que emitían los Quetzals, esos pájaros mágicos de la selva y que daban nombre a la serpiente emplumada. ¿Cómo era posible? ¿Cómo la arquitectura podía hablar? Me derrumbé en la ignorancia y me convertí en la persona más diminuta del mundo, yo que había estudia al Corbu, a Mies y a Ghery, estaba delante de un edificio que me respondía.

Los guías del viaje nos dieron permiso para investigar la zona, habíamos sido bienvenidos según ellos por el lugar. Subí corriendo a la pirámide de la Luna y se que si vuelvo, no lo volvería a hacer, casi me ahogo en el camino. Los mexicas subían las pirámides en zig zags, como si de una serpiente se tratara, por eso sus grandes escalones. Medité un poco allá arriba, más bien respire de lo cansado que llegué y vi como un gran eje dividía la ciudad. Corrí desde allá arriba a la pirámide del Sol, y entendí que me lo tenía que tomar con calma. Hice descompresión en algunos lugares, y al estar arriba me percaté de que estaba en México, había comenzado mi aventura. Mire a las cuatro direcciones, respiré y de pronto me vi en un círculo junto con compañeros del viaje haciendo una meditación. Todo el mundo salió contento, para mi no fue nada especial y bastante normal, pero en fin, los expertos en energías eran ellos, yo simplemente venía a buscarme a mi mismo.

Lo cierto es que al bajar me notaba diferente, encontré una piedra que me metí en el bolsillo y pasamos al paseo de los patios. Es un recorrido en el que se suben y bajan patios sin bordearlos, una vez más como la serpiente. Llegamos a la última pirámide, la de Quetzalcoatl. En ella se representaban varios dioses, como los del agua y la serpiente. Algo raro pasó allá arriba, a día de hoy no soy consciente de ello, ni tampoco lo recuerdo, pero algo pasó. Al bajar, nos dispersamos por el campo y nos enfrentamos en dos líneas para hacer la despedida al Sol, tocamos 3 veces 13 palmadas, la pirámide de Quetzalcoatl también nos contestó. Era tal su sonido que casi me echo a llorar. Por arte cuasi mágico, las nubes se abrieron y salió el Sol.

La noche llegó, dormí como un angelito pese a tener uno de nuestros primeros misterios en la habitación. Las luces se encendían y apagaban solas continuamente. Ignoramos el tintineo, dormimos hasta las 6.30 del día después.

viernes, 5 de agosto de 2011

México día 1: extraña calma

Si os digo la verdad, cuando me decidí a ir a México fue como de manera instantánea. Tenía la intuición de ir, pero por causas de falta de valor decidí no hacerlo. Sin embargo, las cosas se torcieron y en el último momento y casi por arte de magia me envalentoné a dar el paso y casi sin dudarlo hice las llamadas oportunas y simplemente esperé.

La espera se hizo peculiar, no salía en las listas ni me informaban de si iba a ir, pero lo cierto es que me daba igual, la última semana básicamente me sentía un poco en modo intrascendente, “si no tengo que ir pues no voy”, pero de pronto, el e-mail esperado llegó, tenía que ir y eso hice.

A diferencia de lo que había vivido otros años en otras circunstancias, me dejé llevar y fui sin nervios disfrutando el momento de los días previos, sin hacerme consciente del todo de que me iba. Era una señal de mi transformación, los motivos del viaje los desconocía en parte y fui en busca de respuestas, y en parte a descubrir el HOMBRE que llevaba dentro.

Y el proceso se iniciaba. Hacía mucho tiempo que no tomaba una decisión que me diera tanto miedo y me enfrentara a mi mismo. Miedo al viaje, a la gente del grupo, a los guías y al propio México. Pero el día anterior me suena el móvil, era una chica del grupo que ya conocía y que no sabía que iría, añadí calma a la calma.

Al llegar al aeropuerto no conocía a nadie, ni si quiera a mi mismo. Me presenté a los que pude y me encontré con un chico que por cosas del destino sería mi compañero de habitación. Hablamos de nuestras cosas en el avión, de temas espirituales y terrenales y nos dimos cuenta que cada uno de nosotros teníamos un objetivo común en el viaje y que habíamos llegado a él por causas casi similares y en circunstancias parecidas. Somos como uña y carne.

Después de 12 horas de avión y ver tres películas y conocer un poco más a mis compañeros del viaje, aterrizamos. La gente es magnífica y algunos realmente parecen tener poderes (os contaré más adelante). Mi maleta llegó la última y pasé un miedo horroroso, pero además unos españoles que trabajaban por allí decidieron meterme más miedo y explicarme la de torturas que hacen los mexicanos a los turistas, raptos, intercambio de órganos… Lo cierto es que al conocer a los guías del viaje, nunca sentí tanta seguridad en mi vida. Podía irme a una guerra que no me pasaría nada de nada, igual moriría, pero en paz.

Fui catando cada visión de México, cada olor y sonido. Llegamos de noche y con jet lag, simplemente me metí en la cama y esperé a que me llamaran al día siguiente a las 6.00 de la mañana, comenzó la iniciación mexica.

martes, 5 de julio de 2011

mi Bruto yo



Hoy es todo un poco diferente. No sé si por la inquietud de lo que pasará en los próximos días o precisamente por lo contrario, la quietud de lo que pasará mucho después. En menos de un mes he buscado tan adentro que he encontrado al hombre escondido, un tipo viril y salvaje... y que salvaje. Pero aún creo que no es real, creo que es un ser un tanto egocéntrico o que por otro lado manejo desde el ego.

Me dijeron que pasaría, pero no me esperaba que fuera tan efectivo... "cuando la verdadera masculinidad surge la mujer que se pone enfrente de un hombre o sale corriendo o se transforma en mujer" Pero me temo que las espantadas tienen que ver con otra cosa, con las inseguridades creadas por el ego que en momentos anteriores sirvieron de mucho, pero que lógicamente ahora son inútiles. He llegado a tal punto que me he olvidado de lo femenino. No me culpo, tenía que vivirlo, nunca lo había hecho.

Y lo que me espera es seguir ahondando para luego integrar lo anteriormente aprendido, me espera ser más consciente, hasta el punto de no recurrir a antiguas artimañas. Es el momento de seguir adelante, pidiendo perdón a las personas que me sufren, es temporal y necesario.

viernes, 1 de julio de 2011

Liderazgo de Samurai


Si os digo la verdad, no he leído nada sobre John C.Maxwell. Es probablemente uno de los que más ha tocado el tema del liderazgo, aunque creo que desde un punto de vista empresarial. Sinceramente lo desconozco. Pero en estos días, muy raros para mi, he trabajo sobre mi masculinidad que ha estado un tanto perdida por excesos emocionales descontrolados y he podido ver lo que la imagen de líder representa. Como digo, es una intuición.

Hace unas semanas alguien me pedía ayuda con unas cosas. Yo las había dejado pasar por temas mios y motivos que francamente hoy me resultan un poco instrascendentes. Al cabo de un tiempo me pidió resultados que lógicamente no estaban terminados. Un líder debe aclarar sus objetivos y transmitirlos, tal vez no debiera tener claro todo desde el principio, pero si el proceso y los plazos. Debe conocer a su grupo, sus habilidades, sus problemas y debe apoyarlos y facilitarles ayuda en la medida de lo posible. Un líder debe tener un conocimiento de sí mismo y debe saber gestionar sus emociones, entendiendo que el origen de sus problemas son suyos y no de sus compañeros. Debe ser una persona confiada, segura y sabia que sabe transmitir y decidir.

Una de las analogías que se me ocurren es el personaje de Katzumoto en la película del Último Samurai. El samurai cuando saca su espada la usa para cortar, una vez que se desenfundaba se mataba. Antes de sacar la espada plantéate ¿realmente hace falta pelear? y si la desenfundas ¿estaré con toda mi voluntad en esta batalla?


miércoles, 29 de junio de 2011

Necesito tiempo

Hay un breve instante en la vida, en el que ocurre algo magnífico. ¿Sabes esa sensación en la que esperas una respuesta? ¿conoces esa inquietud de sentimientos relajantes? A mi me pasó. Y cómo por arte casi mágico pude ver la verdad. Lo real de lo ocurrido, lo cierto.

Y es que da igual lo que te digan o te digas, ese impulso de las entrañas es tan sincero que cambia tu vida. Pude observar como me mentí y me mintieron, como cargué con la carga de una culpa que debía ser compartida y como al soltar esa carga yo era liviano como una pluma.

Mi consejo, para mi yo futuro. Di la verdad aunque te acarree la muerte. Di la verdad aunque temas hacer daño a los demás. Di la verdad y punto. En esta sombra de mentiras resurjo, comprendo, trasciendo. Sólo puedo decir, necesito tiempo.

lunes, 27 de junio de 2011

Circo Emocional


No entiendo mi circo emocional. Aparecen payasos que se ríen de todo, trapecistas que se la juegan hasta el agotamiento físico y actores que lloran sin derramar lágrimas. No tengo ni cartas ni juegos.

Me equivoqué. Me equivoqué al pensar que mi objetivo en la vida era hacer feliz al otro, hacerle sentir bien, regalarle el mundo. Era feliz, no hay duda, pero es de esas felicidades efímeras que desaparecen de golpe y sin más. Con cuatro palabras, mi ego desplegó un espectáculo de agonías y ruidos, de luces y animales. Me equivoqué.

Y ante mí infinitas posibilidades de no saber que objetivo buscaba. Y entiendo, que ese afán por intentar hacer feliz al resto, por intentar mejorarlos no era más que una proyección de mis anhelos interiores. ¿Pero cómo ayudar al mundo si no me he ayudado? ¿cómo amar al resto si interpreto el amor como agonía? No compañeros, me equivocaba.

Se ha terminado, entro hacia mis entrañas, hacia mis anhelos, hacia mi pasado y mi futuro. Lo único que me llevará al encuentro, es el silencio. Silencio, silencio, silencio.